Ninguna de estas preguntas es impertinente. Un centro que trabaja bien las responde sin incomodarse, porque son exactamente los puntos en los que ha invertido.
1 · ¿Qué formación tiene quien me va a atender?
En Cataluña, la micropigmentación está regulada por el Decret 90/2008, que exige formación higiénico-sanitaria acreditada para quien realiza estas prácticas. Es un requisito legal, no una recomendación.
Más allá del mínimo legal, pregunta por la formación específica en la técnica que te vas a hacer y por los años de práctica real. Un curso de fin de semana y quince años de experiencia diaria no producen el mismo resultado, y en una zona como el contorno de ojos se nota.
2 · ¿El centro está autorizado?
Los establecimientos donde se realizan estas prácticas deben estar registrados ante la autoridad sanitaria correspondiente y cumplir requisitos de instalaciones, esterilización y gestión de residuos.
Es una pregunta perfectamente normal y la respuesta debería ser inmediata. Si genera evasivas, ya tienes información.
3 · ¿Qué pigmentos usáis?
Desde enero de 2022, el Reglamento (UE) 2020/2081 restringe determinadas sustancias en tintas de tatuaje y micropigmentación en toda la Unión Europea. Los pigmentos deben ser conformes a esa normativa y tener su ficha técnica y su lote identificados.
Puedes pedir ver el envase. Un centro serio te lo enseña sin problema. Los pigmentos no conformes son la causa principal de virajes de color extraños y de reacciones adversas.
Pregunta también si el pigmento se abre delante de ti. Debe utilizarse un recipiente individual por sesión y desecharse después, nunca reutilizarse entre pacientes.
4 · ¿El material es estéril y de un solo uso?
Agujas y cartuchos deben ser estériles, monouso y abrirse en tu presencia. Todo lo que entra en contacto con la piel se desecha en contenedor de residuos sanitarios.
Es rápido de comprobar: si el cartucho ya estaba montado en la máquina cuando entraste a la sala, pregunta.
5 · ¿Hay historia clínica y consentimiento informado?
Antes de la primera sesión debe recogerse tu historia: antecedentes, medicación, alergias, patologías de la piel. Y debes firmar un consentimiento informado que explique el procedimiento, los riesgos y las alternativas.
Esto no es papeleo: es la prueba de que alguien ha valorado si en tu caso se puede. Muchas situaciones obligan a esperar o a pedir informe médico, y están recogidas en el artículo sobre contraindicaciones.
Si te sientan en la camilla sin preguntarte por tu salud, no sigas. Es la señal más clara de todas.
6 · ¿Puedo ver fotos de trabajos cicatrizados?
Casi todas las fotos que circulan son del mismo día de la sesión, cuando el color está en su punto más intenso y todo se ve espectacular. Esas fotos no informan de nada.
Pide ver resultados a las cuatro semanas y, mejor aún, al año. Ahí es donde se ve si el color viró, si el trazo se expandió y si la forma aguantó. Un centro con recorrido tiene ese archivo; uno que solo enseña fotos del momento, normalmente no.
Y pide ver casos parecidos al tuyo: tu tipo de piel, tu edad, tu punto de partida.
7 · ¿Qué incluye el precio y qué pasa si no me gusta?
Preguntas concretas:
- ¿El retoque de las 4-6 semanas está incluido? Debería estarlo: es parte del tratamiento, no un extra.
- ¿Qué coste tiene el mantenimiento posterior?
- Si el color no queda como esperabas, ¿qué se hace y con qué coste?
- ¿Hay revisión de seguimiento?
Sobre el precio bajo: no siempre es mala señal, pero un precio muy por debajo del mercado suele significar que se está ahorrando en algo, y ese algo acaba siendo el pigmento, el material o el tiempo dedicado a tu caso. Una corrección posterior cuesta bastante más que la diferencia que te ahorraste.
8 · ¿Quién me va a atender el día de la sesión?
Parece obvio y no lo es. En algunos centros la valoración la hace una persona y el tratamiento otra, a veces alguien en formación.
Pregunta directamente quién va a estar contigo el día de la sesión y si será la misma persona en el retoque. La coherencia entre quien diseña y quien ejecuta importa mucho en un procedimiento donde el criterio pesa tanto como la mano.
Nuestras respuestas, por si te sirven de referencia
Por coherencia con lo anterior, aquí van las nuestras. María Dolores Pérez Sancho es enfermera diplomada con más de 35 años de ejercicio, presidenta de AMEPO y evaluadora de competencias profesionales acreditada por la Generalitat de Catalunya. Atiende personalmente en dos centros sanitarios: la Clínica Sagrada Família de Barcelona y el Centro Sanitario de Santa Coloma de Gramenet.
La misma persona hace la valoración, el diseño, la sesión y el retoque. Los pigmentos son conformes al Reglamento europeo y el material es estéril de un solo uso. Hay historia clínica y consentimiento informado en todos los casos, y la primera visita es informativa y sin coste.
Puedes conocer la trayectoria completa en la clínica de micropigmentación en Barcelona, o venir a preguntar en persona, que suele ser lo más útil.

