Por qué se caen las cejas con la quimioterapia
Muchos fármacos de quimioterapia actúan sobre las células que se dividen rápido, y el folículo del pelo es una de ellas. Por eso, además del cabello, pueden caer las cejas y las pestañas. Suele ocurrir algo más tarde que la caída del pelo de la cabeza, y no a todas las personas les pasa igual: hay quien las pierde del todo y quien solo nota que se aclaran.
Al terminar el tratamiento el vello suele volver a crecer, pero no siempre como antes: a veces sale más fino, más claro o con huecos. Y en algunos casos, sobre todo tras ciertos tratamientos o en personas con alopecia, no vuelve.
Antes o después: cuándo se puede hacer
- Antes de empezar la quimioterapia. Si hay tiempo y tu oncólogo está de acuerdo, es un buen momento: todavía tienes tus cejas y se puede copiar su forma exacta. Cuando el vello caiga, la ceja ya estará dibujada.
- Durante el tratamiento, no. Las defensas pueden estar bajas, la piel está más sensible y cicatriza peor. Se espera.
- Después de terminar. Cuando la piel se ha recuperado y tu equipo médico da el visto bueno, normalmente con una analítica reciente. No hay una fecha igual para todas: se decide en cada caso.

Qué técnica se usa
No hay una única técnica para todas. Se elige según el vello que quede y el estado de la piel:
- Pelo a pelo: trazos finos que imitan el vello. Es la opción más natural cuando queda algo de ceja.
- Sombreado o efecto polvo: un acabado suave, como de sombra de cejas. Da cuerpo cuando no queda vello.
- Mixta: pelo a pelo al inicio de la ceja y sombreado en el resto. Es la que más se usa cuando la ceja se ha perdido del todo.
Tras un tratamiento oncológico la piel puede estar más fina o más seca, y eso cambia cómo se comporta el pigmento. Por eso María Dolores valora la piel antes de decidir si conviene el microblading, el pelo a pelo o el efecto polvo.
Cómo es la sesión
Si no quedan cejas, el diseño se hace desde cero: se miden las proporciones de tu cara y, si las tienes, se usan fotos de antes de la enfermedad para recuperar tu forma, no una forma de moda. El diseño se dibuja primero con lápiz y no se empieza hasta que te gusta.
Se aplica anestesia tópica y la sesión dura entre 1 y 2 horas. Los primeros días el color se ve más intenso y se suaviza durante la cicatrización. A las 4–6 semanas se hace un retoque para ajustar forma y color.

Cuidados y qué esperar
Los primeros 7–10 días no hay que mojar la zona ni maquillarla, ni rascarse aunque pique. Conviene evitar el sol directo durante al menos un mes. El resultado dura, en general, entre 1 y 2 años: puedes leer qué hace que dure más o menos.
Si el vello vuelve a crecer, no pasa nada: la micropigmentación no lo impide y sirve para rellenar huecos y mantener la forma. Y si no vuelve, la ceja sigue ahí.
Más allá de las cejas
Las cejas suelen ser lo primero, pero no lo único. Tras un cáncer de mama, la micropigmentación también permite reconstruir la areola y el pezón y disimular cicatrices. Cada cosa tiene su momento: en la página de micropigmentación reconstructiva y oncológica tienes el orden habitual, y en la de micropigmentación de cejas, todos los detalles del tratamiento.

